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Thursday, January 25, 2007

GUSTAVÍN, EL COLEGUITA DE DEO


Ha vuelto a sacar la lengua a pasear. Con su estilo oportunista habitual, Gustavo Mascardi ha vuelto a aparecer. Como siempre tras una victoria del Valencia y una buena actuación de su representado.
Si el martes se revolcó en la xenofobia al afirmar sobre Amedeo Carboni “es italiano ¿Entendés?”, se ha superado al abrazar el estilo violento, pandillero, altanero, y prepotente en el que tan a gusto se maneja el mercader de futbolistas. La penúltima perla de Mascardi ya la conocen. Refiriéndose a nuevamente al director técnico del Valencia de esta manera: “tengo la esperanza de cagarlo a trompadas”.
Los desplantes de este personaje no son nuevos. Desde que el 21 de marzo de 1999, al termino de un Valencia-Zaragoza, Mascardi lanzó la primera andanada. Andaba por entonces el mercader de peloteros inmerso en la tarea de colocar al Piojo Lopez en la Lazio con una millonada de por medio. Imagino que por aquel entonces no usaría la frase empleada hacia Carboni “es italiano, ¿Entendés?”, o es que a lo mejor Cragnotti era otro tipo de italiano (de los que le hace ganar pasta, se entiende). No importa la época ni el dirigente de turno. Mascardi viene “cagando a trompadas” dialécticas al Valencia cada vez que colisionan sus intereses. Desde aquel entonces este mercader de trayectorias deportivas ha sido con el Valencia todo lo desagradable que se puede ser (“ser” tomado como verbo, se entiende). Aquella frase de “volveré a Valencia sólo a tomar horchata” dejó bien a las claras la querencia del mercader por tener a menudo en su paladar la afamada chufa de los valencianos y su carácter arrogante.
Con Aimar no hubo caso. Mascardi lo quería sacar de aquí y el Valencia quería sacárselo de encima. Sólo hubo una oferta, asi que…
La reproducción de la faceta más desafiante de Mascardi se dio en pleno mundial. Recapitulemos: en el aeropuerto de Pamplona, Ayala acuerda con Juan Soler las cantidades para su renovación. Lo hace directamente con el presidente porque no quiere negociar con Carboni. De manera torpe, Carboni no respeta la palabra de su presidente y ofrece otras cantidades. La primera aparición estelar del mercader argentino es para acusar a Juan Soler de corrupción: “yo renuncio a mi comisión si Soler renuncia a la suya por construir el estadio nuevo”. Cuando vino a darse cuanta de la barbaridad, perdió el trasero por mostrar su cara más amable pidiendo perdón. Era tarde. El Valencia ya había puesto sus palabras en manos de los tribunales.
A los pocos dias Mascardi vuelve a escena ya que Ayala está haciendo un buen Mundial en Alemania. Cuando el Valencia rectifica y le ofrece nuevamente al central las cantidades acordadas en el aeropuerto de Pamplona, la respuesta por parte de Gustavo fue “ahora ya no vale. Las condiciones cambiaron”. Esas mismas condiciones son las que ahora han pedido reiteradamente que se respeten. ¿Ahora valen y en verano no? Curioso.
Mascardi no fue nunca un hábil negociador. Cuando hubo que acometer conversaciones con contratos de por medio siempre fue ventajista, arrogante y poco diplomático. Pocas puertas se deja abiertas este “caballero” tras acometer sus negociaciones.
Como dicen los argentinos, esta vez “se le escapó la tortuga”. El propio mercader de contratos deportivos, bien por una mala percepción, bien informado por malos asesores ha percibido una guerra civil inexistente en el valencianismo.
Cierto es que la gestión del presidente Soler tiene defensores y detractores (como todas las gestiones del mundo), pero de ahí a una guerra civil me parece un patinazo mayúsculo. Las salidas de tono mal medidas con tintes xenófobos y violentos de los dos últimos dias han sonrojado a los fatuos defensores del mercader de futbolistas.
Aquellos que atacan a Carboni han tenido en Mascardi un pésimo aliado. La gente en la calle comienza a volcar su ira sobre el representado y el representante por ciertas actitudes. Lo que pudo ser una mancha gorda e ineludible en la gestión del director deportivo (el adiós de uno de los mejores centrales del mundo), ha acabado por convertirse en un lavado de imagen para Carboni. La calle está harta de Mascardi y sus salidas de tono. En lugar de pasarle una alta factura al italiano, Gustavín ha sido el mejor coleguita de Deo.

PD: Asesores… Palabra maldita a veces. Mejor una digna soledad que un asesoramiento ridículo.
PD 2: Ayala no está muy conforme con su futuro deportivo. Su futuro deportivo tampoco está muy por la labor. Lástima, ahora hay que inventar ofertas para ver si alguien pica. El único que de verdad se ha interesado hasta la fecha es el Zaragoza. El resto…